
Nuestra contínua exploración del Mediterráneo nos ha llevado este año hasta a las islas Pitiusas. Es siempre una grata sorpresa confirmar que uno no sabe tanto como se cree para descubrir que en el mundo hay cosas nuevas, bellísimas en cuanto a paisajes, y riquísimas en cuanto a gastronomía. Nuestros conocimientos en geografía se han visto ampliados con nuevos paraísos naturales que hacen que uno tenga recursos para cuando necesita relajarse y rememorar vivencias placenteras. Resulta que a parte de Ibiza y Formentera, las Pitiusas tienen otras islas más pequeñas, salvajes y preservadas de la civilización en mayor o menor medida. Son las islas de Espardell y Espalmador. Espalmador es propiedad de una familia pero sólo hay una casa en toda la isla. El resto es parque natural. El agua es azul turquesa y aunque no he estado en el Caribe, no puedo imaginar una playa con arena más blanca y aguas más transparentes. Es digno de cualquier poster que invita a una escapada exótica en un lugar paradisíaco y escondido. Espardell es más salvaje. Allí no vive nadie. Parece un cementerio de aves ya que en la isla yacen los cuerpos dormidos de gaviotas y cormoranes que quizás han elegido aquel lugar donde no hay nadie para despedirse de este mundo. No hay caminos y hay que abrirse paso a través de los matorrales y la vegetación de la isla.

Nuestros conocimientos en gastronomía se han visto ampliados en la sección de repostería. La greixonera y el flaó. La primera es un pudding que se hace con los restos de ensaimada, lo cual me parece una idea genial, pues el pudding resultante es mucho más jugoso y sabroso que el se puede probar en otros lugares. El segundo es una tarta de queso y hierbabuena que te transporta hacia el sur para regalarte los aromas y sabores árabes. Un dulce finísimo y refrescante. Las paellas y fideuás ya las conocíamos, pero no nos hemos cansado de comerlas y cenarlas. Menos mal que le hemos dado a la bicicleta y a la natación porque este año el tema gastronómico era una cosa muy seria.
Formentera, aunque conocida, no ha defraudado, incluso ha superado nuestras expectativas. Playas de arena blanca, aguas azul turquesa, puestas de sol hechizantes, acantilados y torres de vigilancia, aroma de higuera en los caminos, paseos en bicicleta... Es verdaderamente un lugar donde huir del mundanal ruído. Ibiza también nos ha gustado, pero al ser más grande, no tiene el encanto de isla pequeña y el sabor genuíno de Formentera. En coche hemos recorrido el interior y visitado algunos lugares que no hay que perderse, como Can Aneta en San Carles, donde descubrimos las hierbas Ibicencas, o Cala Boix donde darse un baño a la luz de la luna. En Sant Antony de Portmany donde está el famoso Cafe del Mar, recomendamos el restaurante Es Vendell. Imprescindible cenar en su jardín al cobijo de la higuera. La fauna de Sant Antony hecha un poco para atrás, pero como documento antropológico no tiene desperdicio. Nos sentamos en el paseo del puerto a observar la indumentaria de los noctámbulos que se dirigían a los autobuses que llevan a discotecas como Amnesia y Pacha, y no dábamos crédito. Por no hablar del paseo por las calles aledañas donde el único idioma que se habla es el inglés y uno se cree transportado a Liverpool como en una máquina del tiempo.

Este año sin haberlo planeado hemos tenido navegación nocturna, actividad que venía siendo reclamada por Jero desde hacía varias ediciones marineras. Atrapados por la belleza de Espardell se nos hizo tarde y nos pilló la noche rumbo a la playa de las Salinas en Ibiza. Tres hurras al capitán Jero y el grumete Curro por orientarse sin GPS, que estaba roto, y sólo con la cutre carta naútica que teníamos en el barco. Ubicar los distintos faros en el mapa al acecho de los arrecifes no es tarea fácil. Yo me evadí de la situación refugiándome en la cocina y dedicándome a romper huevos para hacer una tortilla y descubrir que se habían puesto malos. Cada uno a lo suyo, unos intentaban que no naufragáramos y yo intentaba que no nos diera una salmonelosis aguda. Las fotos artísticas se pueden ver
aquí. Las fotos de chicha y michelín son sólo para un selecto grupo de fieles admiradores.
Etiquetas: Vacaciones